Introducción.

Hoy, el mundo está cambiando vertiginosamente planteando nuevos retos. La forma de relacionarse los seres humanos, y la manera en que se desenvuelve la vida ha cambiado drásticamente, para dar paso a una era globalizadora donde las oportunidades son colectivas, pero también existen responsabilidades ante el mundo que nos alberga. Una responsabilidad compartida, es la que ha llevado a millones de seres humanos a volcar la mirada sobre un planeta que cada vez se encuentra más afectado por la intervención del hombre, y con ello nos ha impulsado a una lucha conjunta para la preservación de la Tierra.

Los antecedentes no sólo del impacto del hombre, sino de las acciones que se han adelantado para la solución del problema del denominado cambio climático; tienen larga trayectoria. Desde la promoción de una conciencia mundial que detenga los efectos naturales, hasta la búsqueda de consenso en los diferentes gobiernos; son muestras de las medidas tomadas por aquellos que han evidenciado de cerca los daños que sufre a diario nuestra naturaleza.

El ámbito quizás más complejo para la búsqueda de soluciones es en definitiva el ámbito político. Lograr que los gobernantes de todo el mundo se pongan de acuerdo no ha sido tarea fácil, y simboliza el mayor reto para aquellos que representan a cada uno de los países. Diferentes religiones, culturas, sistemas políticos y economías, difieren en cómo regular los aspectos que deberá contener un instrumento vinculante; al fin y al cabo dicho compromiso reflejará el comportamiento de cada Nación para lograr el cambio.

Sin embargo, los escépticos y optimistas observan con detalle las reuniones y compromisos que se van adoptando al respecto, apoyados por miles de Organizaciones no Gubernamentales e iniciativas privadas que demandan la atención de los ciudadanos en sus respectivas fronteras o fuera de ellas, se convoca a la población a ser participes de un movimiento mundial cuyo objetivo es la transformación del modo de vida, se busca con ello, un aporte que sirva como ejemplo a los gobiernos; quienes deben asumir un compromiso mundial al firmar acuerdos ante organismos como la Organización de las Naciones Unidas.

La reafirmación de un acuerdo mundial vinculante parece ser la opción que permita ir cambiando los paradigmas acerca de los acuerdos que puedan generarse sobre el álgido tema del efecto climático. Mientras tanto, el accionar es multidisciplinario desde diferentes esferas de la vida pública, y que requiere de ciudadanos más comprometidos con el aporte que puedan otorgar para el cuidado y preservación del denominado planeta azul.

Antecedentes.

Fue en el año 1972 donde la comunidad internacional, conociendo los resultados del Informe sobre "Los Límites del Crecimiento del Club de Roma", realizó el primer esfuerzo hacia el alcance de un engranaje entre la acción del hombre y la sostenibilidad del medio ambiente, de esa forma en la ciudad de Estocolmo se llevó a cabo la Conferencia de Naciones Unidas del Medio Ambiente Humano, donde se desarrollaron 26 principios que condujeron a las reuniones posteriores en Viena en 1985 y en Montreal en 1987; de esta última surge el Protocolo de Montreal, que entró en vigencia en el año 1989, y además sentó las bases jurídicas para la eliminación de las sustancias que agotan el ozono.

En Mayo de 1992, se adopta en Nueva York la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) con el objetivo de estabilizar la concentración de gases de efecto invernadero de manera que se impidan las interferencias antropogénicas en el sistema climático. A partir del año 1995, un año después de su entrada en vigor, se comenzarían a llevar reuniones anuales de los Estados parte de la convención, la primera reunión se llevaría a cabo en Berlín, conocida también como COP1, pero no es sino hasta la COP3, en Kioto, en el año 1997 donde se desarrolla una de las conferencias de las partes de la CMNUCC con mayor trascendencia en nuestra historia, por tener como resultado el Protocolo de Kioto, que entró en vigor en el año 2005, dicho instrumento jurídico compromete a los países, ahora partes del protocolo y dentro del Anexo N°1 de la CMNUCC, a reducir en un 5% las emisiones de los gases de efecto invernadero, establecidos taxativa y referencialmente en el protocolo como el Dióxido de Cárbono (CO₂), Gas Metano (CH4), Óxido Nitroso (N2O), hidrofluorocarburos (HFCs), Perflourocarbonos (PPFCs) y Hexafluoruro de Azufre (SF6); respecto a 1990, en el período entre los años 2008 y 2012.

La COP4 se realizó en Buenos Aires, Argentina; donde se adoptó un Plan de Acción que establecía plazos para afinar los detalles sobresalientes del Protocolo de Kioto, y se destacaron temas como los mecanismos financieros que ayuden a los países en desarrollo a responder a los retos planteados por el cambio climático, las mejoras en la calidad de vida, la transferencia de tecnologías y todo lo concerniente a complementar aquellos vacíos dejados por la COP3 en el desarrollo del Protocolo de Kioto.

Para la COP5, en la ciudad de la Haya en el año 1999, las confrontaciones en materia de cambio climático entre Europa y los Estados Unidos se hicieron protagonistas de la cumbre, proceso que marcaría las negociaciones de todas las cumbres siguientes, uniéndose a la negativa de Estados Unidos de aceptar el Protocolo de Kioto. En el año 2004 la cumbre regresó a Buenos Aires, y se complementó con la cumbre del año siguiente en Montreal, donde se acordó mantener las negociaciones entre aquellos países que hayan ratificado el Protocolo de Kioto por lo que de ahora en adelante la CMNUCC también contaría con una conferencia de partes del Protocolo de Kioto, a partir de este año, en el que también hizo su entrada en vigor.

Con sede en Bali, Indonesia, se lleva a cabo la XIII Conferencia de las Partes de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o COP13, en Bali se inició el estudio y desarrollo de un nuevo marco jurídico que sustituya al Protocolo de Kioto cuando éste caduque en 2012, fue así como se elaboró el documento de trabajo emanado de la reunión llamado "Hoja de Ruta de Bali", el nuevo acuerdo propuesto en Bali debía fijar límites cuantificables de gases de efecto invernadero, esta Hoja de Ruta de Bali, apoyada por los Estados Unidos, estableció plena importancia sobre las obligaciones de los países desarrollados y en vías al desarrollo, referentes a la disminución de emisiones en los países con grandes economías y el compromiso futuro a la disminución de los gases de efecto invernadero a aquellos países en desarrollo, así como también reafirmó la visión conjunta que debe existir para el trabajo en contra del cambio climático, en igual forma contempló cuestiones complementarias como lo son la repercusión de la actual crisis ambiental sobre el desarrollo, el compartimiento de tecnologías y el manejo de fondos para la consecución de lograr medios de producción sostenibles. Esta cumbre acordó que la fecha tope para el logro de este nuevo acuerdo debía ser 2009, en la reunión de Copenhague. Entre Bali y Copenhague, tuvo lugar la Cumbre de Poznan, siendo la COP14, en esta se decidió impulsar las ayudas destinadas a los países pobres para hacer frente a los efectos del cambio climático y se mantuvo como referencia a Bali en la reducción de emisiones de gases efecto invernadero, que planteaba entre un 25 y un 40% para los países industrializados.

Asumiendo que en Copenhague, se sentarían los objetivos para reemplazar el Protocolo de Kioto, comienza la COP15 en el año 2009, pero ésta no fue más que uno de los más grandes fracasos en materia de trabajo a lo largo de las 15 cumbres que hasta esa fecha se habían realizado, la COP15 fue realizada con el principal objetivo de la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el cambio climático, que se aplicaría a partir de 2012 con la expiración del Protocolo de Kioto. La cumbre reunió masivamente a ministros, jefes de estado y Organizaciones no Gubernamentales, así como también numerosos expertos. La principal problemática suscitada en la cumbre era la divergencia entre la visión de los países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo, sobre la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero.

El año 2010 debía ser determinante en materia de negociaciones y consecución de los objetivos planteados para 2009 en la Hoja de Ruta de Bali, la COP16 fue realiza el pasado año en Cancún, México, con el mismo objetivo que fue planteado para Copenhague: concluir un acuerdo jurídicamente vinculante con miras a aplicarse a partir del 2012, en esta reunión fue presentado ante el Secretario General de Naciones Unidas, un documento concretado por parte de más de 35.000 delegados de movimientos sociales y organizaciones de 140 países en una reunión previa a la cumbre de Cancún llamada Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra realizada en Cochabamba, Bolivia. Cancún representó positivamente un estudio de los errores cometidos en la COP15, donde se abandonó uno de los pilares fundamentales en las negociaciones en este ámbito, la transparencia y el accionar conjunto de las naciones para el logro de los objetivos.

A pesar del fuerte desánimo reinante tras el fracaso de Copenhague y de la crisis económica reinante entre las fechas de la COP15 y COP16, Cancún restableció la confianza y la puesta en marcha del trabajo hacía una negociación que traiga resultados y herramientas que permitan frenar el aumento de las temperaturas a nivel global. La conferencia de Durban debe ser decisiva en materia de la consecución de los objetivos postergados por el fracaso de la COP15, la COP17 debería ser finalmente el momento y lugar; donde se concrete un nuevo acuerdo que sustituya al Protocolo de Kioto.

Descripción del Problema.

El problema ambiental no es un problema aislado, sino más bien es considerado una red de problemas asociados con muchos factores propios de la sociedad moderna, desde inicios de la era industrial se observaba un cambio progresivo en el entorno de las sociedades en auge, la economía y el desarrollo han sido cómplices de la degradación del ambiente, las consecuencias de la conducta irresponsable en el manejo de los recursos naturales durante muchas décadas, han demostrado que el ser humano es capaz de modificar no sólo su entorno; sino cambiarlo por completo y en muchos casos de forma irreversible, la conexión de estos acontecimientos ha sido esporádica, hoy en día tras más de 100 años en constante crecimiento y consumo, nuestra sociedad moderna congrega a sus mejores científicos para contrarrestar nuevos problemas como el Cambio Climático.

Desde la era industrial, los seres humanos han ocasionado como consecuencia de la quema de combustibles fósiles en las actividades productivas, un cambio en la composición química de la atmósfera evidenciado por el incremento en las ppm (partes por millón) de Dióxido de Carbono (CO2), Metano (CH4), Óxido Nitroso (N2O) y los Clorofluorocarbonos (CFC), dichos compuestos se concentran formando el efecto invernadero, cabe acotar que dicho efecto es un proceso natural que permite la vida en el planeta Tierra ya que sin él la temperatura promedio sería de (menos) -18°C en lugar de los 15°C.actuales.

El llamado calentamiento global es una de las consecuencias ocasionadas por el incremento del efecto invernadero sobre la superficie terrestre, este término relaciona implícitamente la influencia de la actividad humana sobre estos nuevos fenómenos. En 1988 la Organización Meteorológica Mundial crea el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, (IPCC por sus siglas en inglés) el cual en su primera reunión mundial de 1990 muestran su creciente preocupación por los datos obtenidos tras sus investigaciones, afirmando que de seguir produciendo la misma cantidad de emisiones de gases invernadero, habría un incremento en la temperatura global 0,3°C para los próximos 10 años , cifra superior a la observada desde hace más de 10.000 años e indudablemente por consecuencia del ser humano.

La complejidad del problema y las múltiples interacciones dan paso a la utilización de modelos computacionales que intentan simular la física de la atmósfera y del océano para estudiar el impacto de los cambios y su predicción sobre la superficie terrestre, pero aún tienen una precisión muy limitada en gran medida debido al desconocimiento actual del completo funcionamiento de la atmósfera.

Organizaciones multilaterales como la ONU, han sido piezas claves en la investigación y solución de los problemas consecuentes al cambio climático, en cuanto a la economía expertos afirman que los efectos que tendrán los fenómenos climáticos sobre las economías mundiales serán desastrosos, para Sir Nicholas Stern, quien en su famoso Informe Stern concluye que se necesitará al menos del 1% de inversión del PIB Mundial para mitigar los efectos de cambio climático y que afirma que de no realizarse, existirá el riesgo de una recesión del 20% del PIB Mundial, en igual forma promueve la aplicación de las denominadas Ecotasas que evitarían los desequilibrios socioeconómicos.

El incremento de las emisiones de CO2 en muchos países es desenfrenado, mientras otros están marcando nuevos records en implementación de energías limpias y reducción de su producción de CO2 tal es el caso de Ukrania; que disminuyó para el 2010 en un 28,2%, mientras que China tuvo un incremento de 13,3% y desde el 2000 ha incrementado sus emisiones en un 170,6%, ubicándose en la segunda posición mundial de emisores precedido por Estados Unidos, quienes han reducido sus emisiones por segundo año consecutivo en un -7%.

El Protocolo de Kioto que fue firmado en su primera discusión por 84 países y llevado a cabo el 16 de Febrero de 2006, en donde se acuerda reducir la producción de 6 gases de efecto invernadero (CO2, CH4, N2O, HFC, PFC, SF6) responsables del Cambio Climático según investigaciones de la ONU. En el 2001 el Gobierno de los Estados Unidos de América decide retirarse del Protocolo por considerar que es ineficiente y perjudicial para la economía del país ya que países como China e India por ser considerados en vías de desarrollo estarían excluidos del mismo (Estados Unidos con el 4% de la Población Mundial consume el 25% de la Energía Mundial)

La Economía del Cambio Climático.

Los Economistas Paul Samuelson y José T. Hardy concuerdan al referirse a la escasez de los recursos al momento de desarrollar su definición de economía. Por ello, la definen como una ciencia social que estudia el uso óptimo de los recursos apuntando su naturaleza escasa y en disminución, lo cual refleja una de las más grandes contradicciones cuando su objeto es satisfacer necesidades económicas ilimitadas del hombre y de la sociedad.

Ampliando el estudio sobre el origen de ese supuesto numerosamente mencionado por economistas, es decir, recursos limitados en contraposición a necesidades ilimitadas, se puede divisar como a lo largo de la evolución de la economía mundial se planteó el proceso económico como lineal, ampliamente como producción, distribución y consumo, ahora bien, la interrogante planteada actualmente es, ¿Cómo mantener indefinidamente un proceso económico lineal en un planeta finito?

Es imperativo el estudio del calentamiento global como una variable que influye directamente en el proceso de satisfacción de necesidades, este estado es nombrado por el economista Jeffrey Sachs, autor de la obra "Economía para un Mundo Abarrotado"; en la cual menciona que el calentamiento global es el aumento actual de la temperatura media del planeta Tierra, sus océanos y atmósfera. El consenso científico sugiere que este fenómeno está en vigencia y fue iniciado por las actividades humanas, en especial por aquellas iniciativas que están relacionadas con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, como por ejemplo la deforestación, la quema de combustibles fósiles, entre otros. Esta problemática es generada por multiplicidad de factores, tanto humanos como naturales, si bien la principal causa del calentamiento global es la actividad humana, la naturaleza también tiene su aporte a la situación; sin embargo lo que le confiere el grado de problemática mundial es el agravamiento producto de la ya citada actividad del ser humano. La naturaleza per se libera grandes cantidades de gases que provocan el efecto invernadero, además existe un ciclo de cambio climático inherente a la Tierra que se produce de manera natural.

Por otra parte, la repercusión económica en cuestión de producción de bienes agrícolas y la secuela que pueda tener esto, aunado a la crisis que pueda generar la afección de fuentes de aguas y el aumento del nivel del mar que empeoraría la problemática, se estima que un aumento de 4ºC en la temperatura repercutiría en la caída de las cosechas, las fuentes de agua, la disminución de las capas de hielo, la alteración de los ecosistemas marinos y el aumento del nivel del mar.

Sin embargo, ante consideraciones tan generales, es necesario comprender que la realidad de los países no son las mismas y de igual forma, las consecuencias que estos acaecen se presentan de manera desemejantes. Los países industrializados, como principales responsables del deterioro del medio ambiente, no han tomado las medidas necesarias por la consecuencia y coste económico que esto representa a su país, y de igual forma, esto repercute de manera directa a aquellos países, en vías al desarrollo o menos adelantados, que no emiten tan altos niveles de contaminación y que económicamente son los más afectados.

Ante todo este panorama descrito, el crecimiento económico que hasta ahora ha generado a los países desarrollados la explotación y degradación de la naturaleza es el principal factor de que estos países, no posean la voluntad política para reducir su impacto medioambiental y optar por un desarrollo sostenible, sin embargo, muchas teorías establecen que este proceso no es sostenido en el tiempo, y que dicho crecimiento económico se verá afectado tarde o temprano; la curva de Kuznets sostiene claramente que la contaminación aumenta de manera actual el crecimiento económico hasta cierto nivel de ingreso, y que este, eventualmente, empieza a reducirse.

Y este efecto está predestinado a todos los indicadores de crecimiento económico de los países a nivel mundial, esto mismo se refleja en los índices de desarrollo humanos que presentan una característica inversamente proporcional a la sostenibilidad ambiental.

En términos de índices de crecimiento, la economía mundial se ha cuadruplicado en el último cuarto de siglo, pero en ese mismo periodo de tiempo, más del 60% de los principales recursos naturales determinantes del sustento de la vida en el planeta ha sido consumida, según la publicación "Hacia una Economía Verde" del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) del año 2010, "el 20% de las poblaciones de peces comerciales, la mayoría correspondiente a especies con un precio más bajo, se explota por debajo de su capacidad; el 52% se explota al máximo, sin expansión posible; en torno al 20% se explota por encima de su capacidad, y el 8% se ha agotado. El agua comienza a escasear y se prevé un incremento del estrés por déficit hídrico en un plazo de 20 años, cuando las reservas de agua satisfarán las necesidades de sólo el 60% del mundo; el rendimiento de la actividad agrícola ha aumentado debido fundamentalmente al uso de fertilizantes químicos, con lo que se ha reducido la calidad del suelo"

En el año 2008, el mundo enfrentó una gran crisis financiera catalogada como la peor crisis de nuestros tiempos, la misma, supuso la recesión económica más severa luego de la crisis de los años 30, se caracterizó por contar con índices alarmantes, el hecho de que la disminución en el crecimiento de las economías en desarrollo se reflejaba en que 20 millones de personas se catalogaban en pobreza sólo demuestra la dependencia económica que tienen estos países para con los países desarrollados, siendo estos últimos, cuna de la crisis económica, además el nivel actual de concentración de monóxido de carbono en la atmósfera ya ha generado un gran daño ecológico, y esto solo empeora la situación económica mundial; la Agencia Internacional de Energía estimó que el barril de petróleo, para el año 2030, alcanzará los US$200 por barril, dando al aumento constante y una oferta más limitada; se proyecta según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para el año 2050 se necesitará una duplicación de la producción de alimentos para lograr satisfacer las necesidades de la población mundial. Pero la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas, que en última instancia determinan la sostenibilidad futura de la productividad agrícola, se están erosionando rápidamente. Una de cada cinco personas en el mundo en vías de desarrollo carece de acceso suficiente al agua limpia. Al mismo tiempo, está aumentando la demanda de agua para usos competitivos y la disponibilidad de agua en muchas partes del mundo se verá cada vez más afectada por el cambio climático.

Un ejemplo de la magnitud de los efectos derivados de la problemática son los vividos por el grupo CAIRNS, una coalición de 19 países exportadores de productos agrícolas, han sido, y siguen siendo los más afectados, tanto por prácticas proteccionistas como los cambios en el medio ambiente que han desmejorado su producción, estos mantienen que la solución a estas problemáticas se regocija en la liberalización comercial, argumentan que esta puede mitigar el problema, ya que permite la competencia justa en cuanto a la adquisición de contratos, terrenos, control de la tierras con acceso a recursos naturales. En la primera década del siglo XXI han tenido lugar cambios drásticos, el desarrollo de un mercado financiero integrado auténticamente global, el despegue de un grupo de países industriales de rápido crecimiento del grupo de los conocidos como menos desarrollados, el surgimiento de nuevos bloques comerciales regionales, antes inexistentes en el sudeste asiático, América del Norte y la Unión Europea; y la impresionante transformación del viejo bloque socialista y su reintegración a la economía mundial.

Por otro lado, es importante conocer que la manera en que afecta directamente la producción o consumo de un bien a aquellas empresas o consumidores que no son partícipes de proceso de producción o venta, es conocida económicamente como Externalidad Negativa. Dichos efectos, no son reflejados completamente en los precios del mercado, pero a los bienes le son atribuidos resultados negativos cuando generan consecuencias contraproducentes y producen algún daño social, económico, político o ambiental. En el caso ambiental los daños emitidos por la producción de ciertos bienes y servicios afectan al mundo entero y generan un costo que no está manifestado en el precio de ese bien o servicio. Además, instalar dispositivos anticontaminantes es sumamente costoso y si el resto de los competidores no lo hacen se estaría en una desventaja para comerciar globalmente y contribuyendo a generar una práctica desleal del comercio internacional, tal y como lo es el dumping. Por lo cual, la grave conclusión es que en tanto a las personas se les recompense por contaminar, agotar, degradar, y desperdiciar recursos, pocas van a cambiar por iniciativa propia, hacerlo sería cometer un suicidio económico.

Es palpable el interés económico por parte de algunos Estados en detener la consecución de los objetivos tendientes al desarrollo sostenible, acusados y culpables de aquello por lo que los clásicos economistas han sido tan criticados: expulsar la ética de los negocios o de la economía, aquellos factores de bienestar colectivo ya no son sobrepuestos al individual, como bien dijo Keynes alguna vez, "Cuando la acumulación de riqueza no tenga importancia para tener un alto nivel social, habrá un gran cambio en los códigos morales."

Actores y Bloques.

El 2010 fue un año que comenzó con un sentimiento generalizado de decepción a nivel internacional después de la debacle en Copenhague y que terminó con cierto optimismo debido al modesto éxito, o mejor dicho, al no fracaso en Cancún. Sin embargo, el 2011 no pareciera ser el año del acuerdo, cada vez se siente más lo efectos del cambio climático alrededor del mundo y con esto, las situaciones humanitarias y las crisis económicas y alimentarias que existen en todas las regiones del mundo se hacen más graves.

Después de la firma del Protocolo de Kioto, donde 37 países acordaron disminuir las emisiones de gases de invernadero a niveles menores a los del año 1990, sólo la Unión Europea está en camino a cumplirlo.

Los Estados Unidos de América, que nunca se comprometió con las medidas del protocolo, ha decidido tomar una política de bajo perfil, dejando el protagonismo a actores como Japón, Canadá y Rusia a pesar de ser uno de los más grandes obstáculos para conseguir un acuerdo por no reducir sus emisiones y por no financiar programas ambientales. Su disputa con China sobre quién contamina más, es para algunos una pérdida de tiempo, para otros el primer problema a resolver para conseguir una extensión del Protocolo de Kioto cuyo lapso vence en el 2012.

Algunos analistas aseguran que Estados Unidos y China deben dar el primer paso hacia la solución, parece ser que sin el consenso entre los más grandes contaminantes del planeta, las negociaciones sobre el cambio climático volverán a su punto inicial: no Kioto, sin regulación legal en las emisiones, sin protección de la flora y rápido aumento de las temperaturas. La verdadera incógnita es, ¿están dispuestos?

Ante disyuntivas tan trascendentales, paralelamente en otro ámbito de acción, uno de los grupos focales más importantes en la discusión de un nuevo acuerdo es el BASIC, espacio de negociación formado por Brasil, Sudáfrica, India y China. Estos países en vías de desarrollo y los demás países desarrollados tienen intereses similares: ambos grupos quieren evitar un acuerdo vinculante que pueda frenar su ascenso económico.

Además, el BASIC requiere que los Estados Unidos y otros países desarrollados tomen responsabilidad por sus contribuciones al cambio climático. Aunque el BASIC fue un bloque bastante influyente en Copenhague, después de Cancún, China comenzó a reivindicar su derecho a negociar por sí solo a pesar de reunirse continuamente con los demás miembros de este bloque. Por su parte, Sudáfrica y Brasil, incómodos y desconfiados de la posición de su aliado, se convirtieron en objetivos de los países en vías de desarrollo que intentaron convencerlos de quebrar el BASIC y formar un nuevo bloque, entonces, ¿pueden los intereses comunes de los países BASIC prevalecer sobre sus intereses nacionales competitivos?

Las diferencias con China hicieron que Brasil, India y Sudáfrica persiguieran roles más activos como líderes de facto de su región: Sudáfrica como líder del bloque africano, la India como líder de sus vecinos y otro países pequeños, sobre todo los insulares; y Brasil con el objetivo de unificar Sudamérica bajo un mismo interés. Si bien, se han convertido en líderes de su región en materia del cambio climático, han sido aislados por los países desarrollados, incluyendo a Estados Unidos, que prefieren centrarse en las discusiones con China, por esto el liderazgo del gobierno de la India está manteniendo una estrategia de hacer lo que China hace, pues en el último año las negociaciones climáticas han sigo dejadas en segundo plano por lo que China esté dispuesto o no a llevar a cabo.

En contraste las tácticas de los países en vías de desarrollo se basan en ignorar a China, buscando influenciar a los Estados Unidos y a la Unión Europea con respecto a las medidas relativas a los fondos verdes y al financiamiento de los esfuerzos de reforestación. Ante esta situación, los países desarrollados coincidieron en ampliar sus compromisos con el cambio climático y su apoyo a un programa para reducir la deforestación y la restitución de los bosques, si y sólo si China acepta un acuerdo vinculante para reducir sus emisiones de gases invernadero.

El país asiático gasta el doble de lo que gasta Estados Unidos en energía limpia, pero debajo de este gasto figura una imagen mucho más compleja en la que China intenta traducir la inversión de capital en beneficios tangibles.

La República Popular China ya se encuentra luchando contra faltas de energía y experimentando una rápida degradación ambiental. Mientras los altos precios del petróleo inevitablemente harán que los Estados Unidos comiencen a invertir cada día más en energías más limpias, el gigante económico de Asia necesita más fuentes de energía inmediatamente para mantener su rápido crecimiento económico que se ha mantenido en un 70% por la explotación de carbón y aunque le quedan 200 años de reservas, esta fuente de energía se ha convertido en ineficiente y además contaminante. Más de la mitad de las turbinas de viento y paneles solares del mundo están en esta nación y las ambiciones de este país en cuanto al desarrollo de la energía hidráulica y la expansión de su programa nuclear, son bastante conocidas

Por otra parte, en África Central, el Sudeste Asiático y Sudamérica se encuentran la mayoría de las selvas tropicales que le quedan al mundo, áreas que son vulnerables a los daños que la agricultura industrial y la minería informal puedan generar, acabando con grandes áreas y selva y expulsando vastas cantidades de carbón a la atmósfera. Ejemplo de ello es la Amazonia, una zona que es particularmente vulnerable.

Generalmente los gobiernos priorizan las amenazas inmediatas y aun cuando hemos escuchado palabras como las del Gerente del Banco Africano de Desarrollo, Anthony Nyong, resaltando que "(…) si no hacemos nada para reemplazar el Protocolo de Kioto, ¿qué pasa? Aunque en dos o tres años decidamos volver a las negociaciones, los gases ya estarán en la atmósfera… algo que bien pudo ser evitado, se quedarán ahí por un largo tiempo y alterarán el clima global", para algunos, el derretimiento de los glaciares está muy lejos y el hambre de sus habitantes muy cerca. En pocas palabras, muchos Estados dueños de grandes extensiones de selvas, que serán los primeros en sentir las más graves consecuencias del cambio climático y sobre todo, del aumento de las temperaturas, sufren por la hambruna, por lo que la seguridad alimentaria es lo principal y la ambiental lo secundario, ¿cómo hacer para que su prioridad sea el ambiente?

África, también es el hogar de otros problemas que afectan el desarrollo energético de algunos Estados, lo que modifica sus posiciones ante el cambio climático en las negociaciones. La situación en Libia ha generado cierto desconcierto en la Unión Europea, lo que no es tan obvio es que esta intervención tendrá un serio impacto energético en Europa, haciéndola perder cerca de un millón de barriles de petróleo diarios y alrededor de 16% del su suplemento de gas. La alianza europea no ha podido proveer la seguridad necesaria para proyectar su influencia en los demás Estados adyacentes exportadores de hidrocarburos, algo que siempre ha sido notable en Asia Central, donde la influencia de la Federación Rusa es superior y que ahora también se beneficia de la situación en Libia.

A esto se le suma la continua negativa de los Estados Unidos de convertirse en el asegurador de la energía que la Unión Europea necesita, por lo que a Europa le quedan dos opciones, tratar de resolver la situación por sí sola o acercarse al mayor consumidor de energía del mañana: China.

La Unión Europea podría asegurar su suministro energético desde Asia Central con el apoyo chino, intentando disminuir la influencia rusa. Ante esta diatriba, ¿cómo se verán afectados los países miembros de la Unión Europea como Alemania o el Reino Unido que mantienen relaciones importantes con Rusia? ¿Vale más el interés nacional o el interés común?

Los países latinoamericanos han mantenido una posición importante de unidad en el tema del cambio climático, Brasil ha sido un importante líder para contener las ambiciones más radicales de los países de ALBA en las negociaciones quienes culpan a los países industrializados del cambio climático y exigen que deben pagar su deuda con el planeta.

Existen algunas excepciones como Panamá que defiende las soluciones de libre mercado a la deforestación y Costa Rica que se ha posicionado junto a Noruega, Suecia, Islandia, Maldivas, Mónaco y Nueva Zelandia apuntando a llegar a un saldo cero de emisiones de gases invernadero además de exigir que los países BASIC también deben reducir sus emisiones. Los campos agrícolas latinoamericanos son unos de los más vulnerables a nivel mundial ante el aumento de las temperaturas, esta situación puede acabar con grandes extensiones de cultivos y además causar inundaciones que afecten el desarrollo demográfico de estos países.

La más notable propuesta a la revisión del acuerdo de Kioto es la de aumentar los recortes de las emisiones de gases invernadero a los 37 países desarrollados que son firmantes del acuerdo original se les pide ahora disminuir las emisiones de gases invernadero en un 40% menos con respecto a los niveles de 1990 para el año 2020.

El nuevo acuerdo requeriría las firmas de Brasil, India, China y los Estados Unidos, de los cuales tres firmaron como países en desarrollo y que ahora, por su alto nivel de emisiones, son requeridos como países desarrollados. Entre los cuatro producen el 40% del total del dióxido de carbono que va a la atmósfera, por lo que su participación en el acuerdo sucesor de Kioto es esencial, si los cuatro se rehúsan, Canadá, Japón y Rusia tampoco aceptarían un nuevo acuerdo.

Consejos para una futura investigación.

Para iniciar, les recomendamos que inicien su investigación en conocimientos técnicos sobre el tema ambiental, existen variedad de conceptos que son verdaderamente útiles a la hora de redactar posibles cláusulas de un acuerdo. Sin embargo, aunque dicha información les garantiza un correcto desenvolvimiento para su participación en la Conferencia de Durban de MOVENU 2011, nuestra discusión no es una discusión técnica, pues la naturaleza del foro no es la de una agencia especializada, en Durban el ámbito político es el preponderante a la hora de plantear nuevas soluciones, por lo que conocer el desenvolvimiento de la política internacional en materia ambiental, energética y económica es primordial.

En el momento de plantear su investigación tomen en cuenta como ha sido la estructura de las negociaciones en reuniones como las de Copenhague y Cancún, pues la dinámica de la Conferencia de Durban, exige que los delegados encuentren el balance adecuado entre el conocimiento técnico, jurídico y político de la problemática ambiental. Además del empleo de fuentes oficiales como la Organización de Naciones Unidas, el uso de revistas especializadas en política internacional como World Politics Review, Foreign Policy, Foreign Affairs y otras, pueden facilitar un mejor entendimiento del escenario internacional que se espera a finales de este año, cuando se llevará a cabo la conferencia que simularemos.

Preguntas que debe responder el Acuerdo.

1. ¿Cuál debe ser la relación del nuevo marco regulatorio con el marco existente? ¿Será este una extensión del anterior o un planteamiento completamente nuevo?
2. ¿El tratado tendrá naturaleza vinculante?
3. ¿Cuál debe ser el alcance de un nuevo marco regulatorio?
4. ¿Puede el comercio de los derechos de emisión ser una propuesta viable? ¿Podría ganar apoyo de la comunidad internacional?
5. ¿Qué rol tendrán los nuevos mecanismos como el REDD+ (Reducción de Emisiones de la Deforestación y Degradación de Bosques) y el CSS (Almacenamiento y Secuestro de Carbón)?
6. ¿Qué formas de financiamiento y sus flujos serán puestos en práctica después de la consecución de un nuevo acuerdo?